Hoy he soñado que estaba en casa y espiaba a N y encontraba en su móvil una conversación con otra mujer. Me iba a dormir medio triste y luego me despertaba, pero estaba en otra habitación diferente.
El lugar me resultaba familiar, pero me sentía confusa. Estaba sentada en la cama y miraba alrededor. Era de noche en vez de estar amaneciendo. Entonces me daba cuenta de que veía a personas en el cristal de la ventana, que estaba a la derecha, al revés de como está verdaderamente. Esas personas estaban dentro del reflejo, pero no en la habitación. Aunque era un sueño, yo sentía que era absurdo y no hacía más que mirar atónita la ventana y a mi alrededor.
Me di cuenta de que se trataba de dos personas conocidas, mi primo E y el tío de N. Iban y venían haciendo cosas por la habitación, pero sólo podía verles desde el pecho hacia arriba. Después, mi primo apareció delante de mi, en la habitación. Se quedó quieto, mirándome. Yo miraba su cuerpo, miraba al cristal, veía al otro que le esperaba y asentía con la cabeza. Entonces él se giró para irse los dos juntos y se evaporó. En el reflejo, veía que se iban de la habitación juntos. De repente me daba cuenta de que los dos debían haber muerto, aunque en situaciones diferentes, y yo estaba viendo sus espíritus o algo así, viéndoles, como la gente que presiente las muertes.
¡Se trataba de mi antigua casa!
Me decidí a salir de la habitación y me di cuenta de que estaba en mi casa de la infancia. Pero esta vez el sueño me pareció muy real. Fui a la derecha y vi el baño de siempre. Fui hacia la cocina y allí estaba. Intentaba despertar o frotarme los ojos como si viera mal o algo me hiciese creer que estaba donde no podía estar en realidad, pues la casa así ya no existe (en la realidad se ha reformado y dividido en dos pisos totalmente distintos). Pero estaba allí todo tal cual. La misma cocina, el mismo lavavajillas que mi madre usó después durante años, pero casi nuevo. La misma luz. Yo me sentía alucinada. El comedor era igual a mis recuerdos, lo mismo que el salón. Fui hacia la habitación del fondo y las ventanas estaban abiertas. Alguien puso unas cortinas de tela gruesa y roja que eran apenas la única diferencia y que ondeaban fuertemente por la corriente. Me asomé y vi el suelo, abajo, la casa de los vecinos. Había mucha agua, como si hubiera una alberca o algo así que no se parecía a la verja y la entrada de baldosas que solía haber.
Un personaje misterioso
Yo no lo podía creer. Me fui a la cocina a echarme agua a la cara para espabilarme a ver qué pasaba. Usé el grifo sorprendida. Las cosas seguían allí. En el borde de la cocina y el pasillo, miré hacia la habitación de mis padres y vi unos zapatos de alguien asomar por la rendija de la puerta. Alguien estaba de pie al lado de la puerta, pero no sé quién era. Los zapatos eran de piel, oscuros, azulados, de puntera estrecha.
Entonces miré hacia la entrada porque había una señora allí que venia hacia mí. Parecía sacaba de los años 50, con gafas puntiagudas de color rojo y un vestido muy formal, abultado por la falda, de color amarillo verdoso. La tela hacia brillos en negro. Los zapatos eran rojos, como las gafas. Llevaba el pelo recogido detrás de la cabeza y elevado, pero no todo. A los lados caían algunos mechones. Sonreía y ponía cara de entender todo lo que estaba pasando, como si esperara mi reacción. Adelantó una mano hacia mí y dijo algo que ya no recuerdo, entonces desperté.