Sueño apocalíptico, cómo no

El sueño apocalíptico de hoy tuvo dos partes. La primera parecía una película romántica de sábado por la tarde, con tintes criminales. Una chica y yo competíamos por un chico y la otra era una asesina capaz de todo. Al final «ganaba» yo, aunque realmente no era yo. Pero me identificaba con esa persona, por la razón que fuera.

Al final de ese sueño empezaban a pasar cosas que enlazaban con la segunda parte.

Un mundo apocalíptico, una vez más

Recuerdo una escena en la que una chica, atacada por su mascota, necesitaba utilizar un presunto kit de emergencia que consistía en un soporte que se colgaba de la pared exterior de la casa, que era un muro de unos cinco metros de alto, donde había un gancho. Ahí se colocaba el artefacto que era una especie de asiento en el que te colocabas y esperabas a que pasara el peligro. Abajo del muro pasaba la calle y había coches aparcados. Yo estaba en mi coche y la veía, pero mi coche no funcionaba bien. Era una especie de descapotable muy pequeño. Ella estaba allí colgada y yo quería subir a ayudarla. Iba por la casa, descendiendo por las escaleras interiores del edificio. Entonces, me encontraba con el gato que había atacado a la chica, que estaba en el piso inferior con una señora mayor. Podía oír los ataques de otros animales, más lejos.

En ese momento, una águila se había vuelto loca y volaba fija hacia la casa y se estrellaba en la terraza.

Más adelante, en otra parte del sueño, estábamos en una casa viviendo N y yo con mis padres y mi hermano. N acababa de llegar con bastante esfuerzo: Venía andando, pero los ataques le hicieron dar la vuelta y coger una bici para poder llegar vivo. Era un piso pequeño y alto. Todo se empezó a volver muy loco y comenzaron a aparecer extrañas criaturas gigantes, además de los animales normales que habían enloquecido también. La luz les atraía y tratábamos de pasar desapercibidos como podíamos. Teníamos una manta descolgada por el cristal de la terraza, que se parecía al cielo, oscura con manchitas, como si fueran estrellas. En algún momento, una especie de lechuza se chocó contra el cristal haciendo un agujero. N la recogió. Por suerte se mató del golpe sin herir nadie.

Yo intentaba trabajar con el portátil en una mesa, pero no veía nada y necesitaba conectar algo, y entonces encendí la luz de la pared, justo encima de la mesa. Era un pequeño tubo fluorescente. Corriendo, cogí un trapo y lo apreté contra el tubo con todas mis fuerzas para ocultar la luz, deseando que nada de fuera lo hubiese visto encenderse.

moon and stars
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Mi padre, sacando pecho

El único que desafiaba al nuevo orden era mi padre, que estaba vivo, como si tal cosa y en el sueño formaba parte de nuestro grupo. Estábamos en el mar entonces, y teníamos una lancha rápida que debía ser de los pocos aparatos que funcionaban.

El mar estaba lleno de monstruos. En un extremo lejano había una especie de boca negra de donde salían los monstruos que asolaban el planeta y las energías que habían estropeado todo y vuelto locos a los animales normales. Tenía la forma de un arco, bajo y ancho, oscuro. De allí salía todo y nosotros íbamos directos hacia esa garganta a desafiar al origen del mal, fuera lo que fuera. Yo lloraba en la lancha agarrándome al suelo del bote y suplicando a mi padre que no se metiera allí dentro. Le rogaba que nos fuéramos, pero él se reía a carcajadas y no me hacía caso.

Todo dentro de la boca negra era negro y gris, incluso la luz. Se veían sombras de cosas extrañas que iban por el agua agitada. Parecía que hubiese unos rápidos, como en un río. Nosotros hacíamos curvas y navegábamos a toda velocidad por la superficie del mar oscuro, hacia dentro de la garganta oscura.

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