Vistas desde un barco altísimo

Hoy he soñado con vistas. Esta mañana me he despertado, me he vuelto a dormir y esto es lo que se me ha ocurrido.

Estaba en una especie de crucero gigante. Pero muy, muy grande, absurdamente alto. Era tan alto, que una actividad era subir hasta lo más alto y ver las vistas. Un chico moreno, de aspecto árabe, te guiaba hasta ese punto junto a otros dos pasajeros y otra chica. Primero ibas en un ascensor, que iba subiendo hasta donde ni los ascensores podían llegar. Luego te bajabas y había unas escaleras, que iban subiendo. El interior tenía acabados similares a los de un avión. Paneles de plástico color beis, perfiles metálicos claros, de metal cepillado.

Se empezaban a hacer comentarios sobre «la gravedad» y «sensaciones extrañas en el cuerpo» debidas a la gran altura, aunque estuviésemos aún en el interior del barco. No flotábamos, pero es verdad que había sensaciones extrañas.

Una vez arriba del todo, había una especie de trampilla y podías salir a un pequeño espacio. Unos pequeños mástiles con unas luces parpadeantes coronaban el lugar. Tenía una forma indefinida. La trampilla era como una puerta, pero tumbada. Yo le dije al chico que tenía miedo a las alturas, así que salí de allí casi reptando.

Lo ridículo de todo, es que si mirabas a la izquierda, un efecto óptico «que solía ocurrir en ese tipo de eventos» hacía que de repente vieras a la gente, que estaba muy, muy lejos de ti, como si estuvieran justo delante. Recuerdo ver claramente a un niño, muy moreno, que vestía un bañador rojo y azul, jugando con una pelota casi tan grande como él. Parecía una bola de Pilates. Había más niños y personas jugando y caminando a la orilla del mar, en la playa, todos un poco distorsionados por una especie de filtro que hacía los colores más saturados y los tamaños un poco extraños. Se les veía como en una foto quemada en movimiento. La arena era muy dorada, casi marrón. El agua era transparente y les bañaba los pies de forma calma, casi sin fuerza.

Entonces, giré la mirada hacia la derecha, agarrada al suelo de aquello como un lagarto. Y todo cambió. Se veían montones de puntitos de luz y rascacielos, como si los viera desde otro edificio altísimo yo misma. Se veía tan alto, que me recordó a las vistas desde el Burj Khalifa, pero —se supone— desde un barco. No era tan alto, pero prácticamente igual. Ademas era de noche, mientras que en el lado izquierdo, era de día. Volví a mirar al otro lado y vi a la gente que parecía estar allí mismo, delante de mí. Cambié de nuevo. Y otra vez. No sabía lo que estaba pasando, me sentía alucinada y un poco sobrepasada. Mirando al lado «seguro» conseguí reptar hacia la derecha para buscar un lugar donde ponerme y no estorbar. Estábamos todos un poco aterrados, aferrados al suelo, sentados o tumbados. Aunque el guía sonreía despreocupadamente.

El guía nos explicaba lo altos que estábamos (no hacía falta, ya se veía). Y entonces, miramos aún más hacia la izquierda donde vimos la sombra del barco, todo su perfil proyectado en algo que no sé describir ahora, que ya estoy fuera del sueño. ¿Era una nube, un banco de niebla, un efecto visual como el anterior?. Ahora me doy cuenta de que era francamente difícil que hubiese algo más grande que ese barco monstruoso, si ya estábamos viendo edificios enormes como miniaturas. En esa silueta se veía un casco de barco enorme, la forma de la torre de habitaciones, el puente y arriba del todo una pequeña forma que era el habitáculo por el que habíamos salido. Juntando toda esta información, el barco debería tener al menos ¡unos 300 metros de alto!.

lighted ship on ocean at night
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