Hoy el sueño iba del típico teclado grande de PC tan diferente al que estamos acostumbrados los maqueros.
Era negro, grande, aparatoso, incluso más de lo habitual, porque las teclas inferiores terminaban en una especie de curva. Era como si tuviera el borde exterior redondeado y las teclas siguieran esa redondez. Los caracteres estaban pintados en blanco.
La cosa es que me daba cuenta de que algunas letras y símbolos estaban en sitios diferentes y estaba perpleja mirándolos. No podía entender qué había pasado con mi teclado. Entonces aparecía mi madre diciendo que quizá había sido ella, que no se había dado cuenta y que había colocado esas teclas como mejor se le ocurrió. La cosa es que ella jamás ha tocado un teclado, ni un ordenador en realidad. No tiene internet. Vive ajena al mundo digital.
Entonces yo me ponía a sacar las teclas y seguía perpleja, pero no por la situación, sino porque algunas teclas no se podían poner donde estaban colocadas por el diseño redondeado de algunas de ellas. Y así estaba dándole vueltas al teclado en el aire, mirándolo por todas partes, cuando me desperté.
Me gustaría saber qué más había pasado pero esta poca cosa es lo único que recordé.
