Un taxi muy caro

Esta vez soñé que estaba en Asturias. El lugar sin embargo era una mezcla de otros sueños y ubicaciones del pasado. Pero en el sueño, yo tenía claro que era Asturias.

Tenía que subir a una colina y llegar a una casa que estaba en lo alto y era una versión de mi casa de toda la vida, donde viví hasta los 26 años. Está claro que dentro de mi cabeza, la imagen de mi hogar es esa casa.  Esta vez la casa era más grande y alta de lo habitual, aunque seguía teniendo las mismas plantas. Por algún motivo, en las fachadas exteriores había una serie de escaleras y barreras metálicas para acceder a los pisos superiores. Como si por dentro no hubiese escaleras. Además, una vez llegabas al piso deseado tenías que colarte por la ventana.

panning photography of yellow taxi
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La cuestión es que para llegar a la casa tenía que coger un taxi, porque aunque estaba todo a plena vista, aparentemente era un viaje muy largo para ir andando. Cogí el taxi y fui vigilando el taxímetro que fue subiendo hasta los 13€, que me pareció mucho dinero. Pero al detenerse el taxi en su destino, el taxímetro pegó un salto pasando a mostrar… ¡77€!

A partir de aquí se inició una discusión con el taxista sobre el precio, debido a unas tasas u otro tipo de excusas que fue poniendo. Yo no sabía si pagar y luego reclamar a consumo o si negarme a pagar y llamar a la policía para que mediaran y denunciarlo. Porque a todas luces era una especie de estafa. Sin embargo el taxista estaba convencido de que el precio era el debido y él no podía hacer nada para reducirlo.

En estas, me desperté.

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Famosos y remolques

¿A quién no le gustaría soñar que está con un cantante que admira? Pues eso he soñado yo esta vez. Estábamos en clase, y en el grupito típico de cuatro amigos, uno de nosotros era Fernando Alfaro. Yo soñaba que pensaba cómo llamar su atención y que se fijara en mí.

Me encontraba en las escaleras de mi antigua casa, en el portal, y ahí es donde yo vivía. Por los escalones había ropa puesta y yo la elegía. También había alguna ropa que colgaba de unos cables sobre los escalones. Recuerdo además desayunar allí sentada a medio vestir y por la acera de en frente, ver pasar al príncipe Felipe y su mujer mirándome con envidia y deseando cambiarse por mí. Sin duda lo mejor del sueño que hasta ahora, ya es bastante increíble.

Más tarde, en la calle, mi vecino (no era un personaje famoso de milagro) me prestaba su coche, que era enorme, como una furgoneta, y además llevaba un remolque. Yo metía mis cosas, que eran un par de cajas y una maleta. Mientras volvía al portal a elegir mi ropa, dejaba el remolque desenganchado, y unos vecinos me lo robaban. Entonces llamaba a la policía y enseguida llegó allí una agente que al final decidió darme la razón.

A todo esto, se me había escapado el gato del portal (quiero decir, de mi casa), y como no lo encontraba volvía y estaba esperando allí, tumbada en el escalón de la entrada.

Recuerdo la ropa. Casi todo eran vaqueros y camisetas, y muchos me quedaban demasiado justos. Un par de camisetas eran sobre Mario Bros y videojuegos. Otras de música, y yo le preguntaba a Alfaro si le gustaba esta o aquella música a ver si coincidíamos en algo.

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Relaciones del pasado

Esta noche he soñado que estaba con mi pareja en el pasado, de quien hace tiempo que no sé nada aunque vive en mi ciudad, que es pequeña. Ronda el medio millón de habitantes.

Estabamos juntos y éramos bastante felices, sin embargo yo dudaba entre él y N, mi pareja actual, con quien mantengo una relación desde hace muchos años. Bueno, más que dudar, le recordaba con nostalgia. Pero parecía que le había dejado, volviendo a estar con esta otra persona. Estábamos en el barrio de mi infancia, y yo vivía en mi antigua casa de siempre con mi madre, aunque la casa no era exactamente la misma, ni estaba en ese mismo barrio, sino en alguna otra zona que no recuerdo. Sueño bastante con esa casa, y supongo que en mi cabeza, aquella casa es mi referente para el hogar.

Él tenía un tarro lleno de monedas, que en el sueño parecía un objeto que ambos recordábamos de épocas anteriores, como si fuera un recuerdo de nuestra vida juntos, pero que yo en la realidad no conozco ni ha existido nunca como tal. Él me pedía si yo tenía una sustancia blanca para poner dentro del tarro con las monedas. Yo me lo imaginaba como uno de esos tarros de chorizos que están almacenados con grasa hecho todo una pasta blanca y espesa que sirve de conservante. Ahora mismo lo veo todo tan absurdo que no entiendo como es posible soñar eso, pero en el sueño era todo muy normal.

Los techos de la casa eran bajos, de color anaranjado. Recuerdo una habitación con una ventana que daba al exterior del piso y cuya pared estaba embaldosada en blanco, con las baldosas colocadas alternativamente (no coincidían las esquinas de todas ellas). Eran baldosas pequeñas, blancas, pero envejecidas, con los surcos oscurecidos por los años.

Mi madre iba vestida como en una foto de hace mucho tiempo, con una camisa en tonos verdes y lilas. No recuerdo si esos colores eran así porque la foto había perdido el tono con el tiempo, o si de verdad ese era el color de la ropa. La tela estaba estampada con motivos de flores y vegetales. Ella estaba en una puerta, colocada en el centro de la pared. Todas las habitaciones de la casa en mi sueño estaban colocadas en una hilera. Se podía atravesar por estas puertas en el centro longitudinal de la disposición. Pero al mismo tiempo, en uno de los laterales, creo recordar que también había un pasillo que recorría el piso de un lado al otro.

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