Pandemia y sueños pandémicos (2)

Esta vez he soñado con otro tipo de pandemia, que ojalá no llegue nunca. Era más bien un Apocalipsis al estilo zombie.

Una imagen que representa para mí la pandemia zombie, con seres medio muertos, medio vivos, que intentan entrar por una puerta medio rota

Al parecer, el planeta estaba afectado por una infección zombie que se iba acercando cada vez más a mí. La probabilidad de que me alcanzase era cada vez mayor. Las personas infectadas quedaban en una especie de limbo de la consciencia vagando por siempre sin recordar quienes eran, atacando a los demás y esparciendo la infección.

Ante esto, en el sueño tuve que decidir cómo afrontar lo que venía y qué iba a pasar si yo no estuviese. Decidí irme de casa. Esta vez mi casa era una vez más la de siempre. Ya no recuerdo muchos detalles, pero sí decidir por ejemplo si dejar las puertas abiertas para que los gatos pudiesen buscarse la vida, porque no me los iba a llevar conmigo en mi huida. También estuve dándole vueltas a qué iba a hacer con mi madre. No sabía si acercarme a despedirme o no, por si se había transformado ya y pensé en si encerrarla para que resistiera más tiempo segura, si estaba bien. O si no acercarme en absoluto. O cómo controlar su estado remotamente.

La verdad es que fue un sueño terrible y tomé decisiones terribles que ahora no entiendo. Pero era el fin del mundo y la gente corría como loca de aquí para allá, huyendo y escondiéndose para intentar sobrevivir un día más. Mi yo del lado onírico lo daba todo por perdido y trataba de salvar los muebles… los mínimos posibles.

Compartir:

Esta noche he viajado a Japon

Un sueño curioso y divertido. Estábamos dos grupos españoles en Japón de viaje. N estaba en el otro grupo. En el mío éramos varias chicas y algún chico, españoles y japoneses. Visitábamos toda clase de sitios típicos y atípicos. Recuerdo un restaurante donde unas lámparas de determinado color en la mesa significaban que los camareros o camareras iban a hacer un espectáculo determinado relacionado con esa mesa. En algunas había mucha gente sentada y el ambiente era animado. Las mesa y sillas eran de madera oscura, marrón. También visitamos toda clase de museos, tiendas y locales. Yo hacia fotos con el móvil y a medio día se me acabó la batería. Yo buscaba un sitio donde conectarlo, pero me daba vergüenza cargarlo en algún lugar público. Al final quise ir de vuelta a la pensión donde estábamos, pero no recordaba el camino de vuelta y mi bolso de había perdido. Lo estaba buscando cuando los dos grupos nos reunimos cerca, y les dije que podíamos intercambiar personas, porque me parecía triste ir a Japón y pasar el viaje entero separada de mi pareja.

Luego recuerdo estar en una especie de patio o explanada con unos gatos. Era difícil hacer que los tres se llevaran bien. Uno era J, y los otros iban a ser sus compañeros, pero si hacías caso a uno, el otro se ponía celoso y se iba, y así todo el rato.

Después desperté.

Compartir: