A veces sueño que tengo que investigar cosas. He soñado que investigaba en un par de sitios curiosos.
Me hospedaba en un hotel con habitaciones enormes que tenían el aseo dentro, entre paredes de cristal. Parecía una pequeña oficina, no un aseo. Estaba allí con mi madre. En un momento dado empezábamos a encontrar cosas de un huésped anterior. Y resultaba que estaba desaparecido o muerto. Recuerdo encontrar el carnet del huésped y ponerme a investigar para averiguar quién era.
Más tarde soñaba con unos cuadernos que eran míos, de hace años, donde había dibujos y cosas apuntadas. Pero no eran reales, nunca he tenido esos cuadernos, aunque sí otros donde apuntaba toda clase de inventos, chismes y cosas que se me ocurrían. Éstos eran cuadernos de estilo americano, amarillos y rayados. Estaba con mis amigas y con una persona conocida de la actualidad, Triin, que es jefe del departamento de localización en una empresa mundial de software. Ella en la realidad no ha conocido nunca a mis amigas, y yo sólo he estado con ella en dos ocasiones, en dos congresos internacionales promovidos por su empresa.
En la última parte del sueño la historia se convertía en una aventura de acción en una nave sumergida. Por un momento pensé que se trataba de la entrega de la saga Zelda de Nintendo para 2013. La nave estaba abandonada y teníamos que encontrar cómo encenderla o investigar cómo funcionaba. Dentro había un gran tanque de agua con un graderío en un lateral y otras habitaciones. En el exterior, una escalera de acceso y unos agujeros indicaban que había que encontrar trozos de cable que meter por los agujeros y conectarlo todo para poner la nave en marcha y seguir adelante, aunque nadie sabía lo que iba a pasar después. La nave me parecía más bien un edificio submarino, porque tenía habitaciones y partes construidas con bloques de piedra, verdosos por el tiempo que llevaban abandonados, cubiertos de musgo.