De hotel con… ¿un amigo de la infancia?

Creo que fue la primera persona de la que me «enamoré». Y estábamos de vacaciones en un hotel, en una enorme habitación que podría ser más bien un piso completo, muy blanco, con embaldosados blancos.

No recuerdo a estas horas muchos detalles, sólo que un capítulo de perros maltratados del programa de veterinarios debió colarse, y mi amigo tenía una espantosa herida donde le sobraba un buen trozo de piel del antebrazo o la mano, que recorté con una tijera. Tal cual.

Recuerdo buscar mi ropa por los cajones de un mueble negro, rectangular, anguloso, de tela, con estructura metálica.

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Tiempos de colegio, otra vez

Hoy, como otras veces en las últimas semanas, he soñado que estudiaba porque tenía un examen. Además, estaba en una estación subterránea de tren, con la que he soñado anteriormente, de excursión con otros niños. No tengo claro qué edad tenía yo, no sentía que tuviera una edad específica, pero sí trataba con gente que podría reflejar la mía. Pero a lo largo del sueño, o los sueños, lo mismo estaba con niños pequeños, que con mis amigas, como cuando éramos jóvenes.

En la parte del sueño donde estábamos en el tren subterráneo, éramos muchos niños, en grupos. Llevábamos unas tarjetas que eran pases para los grupos y yo a veces me sentía un niño más, otras veces creo que era una de las cuidadoras. Uno de los pases no aparecía y había jaleo. Los niños iban / íbamos uniformados con una especie de jersey o chandal azul y cuello blanco.

En otra parte del sueño estaba con mis amigas delante de El Corte Inglés que ahora está cerca de mi casa, aunque las aceras y los tamaños de las áreas eran diferentes. Desde el edificio en sí hasta la calle de las Avenidas había un gran espacio, era casi como si la parte trasera del edificio (donde hay grandes aceras y espacios vacíos) estuviese delante y se pareciese a la calle de los Olmos y la zona de la Biblioteca y la Clínica Rotger. Recuerdo a Mari, que me gritaba a lo lejos para que no me olvidase de algo (llevar algo, recoger algo). Yo tenía mucha prisa y ellas también, corrían hacia la calle sindicato. Hacía sol y viento.

Acerca del examen, estaba estudiando con otras personas. No sentía miedo, pero estaba nerviosa porque no sabía cómo me saldría. Al despertarme me sentí aliviada de no tener que presentarme a los exámenes del colegio nunca más.

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Un piso de lujo frente al acantilado

Hoy he soñado que nos íbamos a vivir a un piso lujoso en una zona bien de una ciudad. No era nuestra ciudad, pero las vistas bien podían ser de la zona de Camp de Mar, donde hace años, estuvimos en un pequeño apartamento de una amiga de la familia. Sin embargo, este piso no tenía nada que ver, era enorme. La altura del techo del piso era como de dos o tres plantas. La pared que daba al mar, era toda de cristal, por lo que se veía todo el exterior.

El perfil de la montaña era abrupto y algo más abajo estaba la piscina y los «trasteros». Eran una serie de plataformas sujetas por los lados a unos soportes con una forma ovalada. La idea es que en la plataforma ponías lo que deseabas guardar, y para acceder giraban como una noria, de forma que se movían para llegar a las más altas sin subirte a la estructura. Casi todos los vecinos tenían cajas de plástico y sobre todo, esos cofres o baúles que se sujetan a la parte superior del coche. Tenían uno o dos. Recuerdo que uno estaba abierto y tenían dentro una colchoneta enorme de color naranja y amarilla y trastos para el verano.

Lo primero que pasó al llegar fue triste, porque íbamos con Jackie y no sé ni cómo, se escapó. Se fue corriendo y no hubo forma de correr detrás de ella para cogerla. Tampoco volvió, ni respondió a las llamadas, ni a nada de lo que intentamos.

El tiempo era soleado, pero hacía frío. Al principio creía que la casa era nuestra. Luego, que era alquilada. Finalmente, era de una pareja que nos la había dejado un tiempo indeterminado. Tenían un hijo (o hija) que se bañaba en la piscina, y yo jugaba como si fuera mío, pero nada de todo aquello era mío, y esto me hacía sentir extraña.

En el sueño recuerdo que aparecían multitud de animales de toda clase, por todas partes, incluso algunos se metían en el piso, pero desde que huyó Jackie ella no volvió a aparecer, ni tampoco ningún gato. Sólo me pareció ver uno, pero le daba mucho el sol y me costaba diferenciar si era un perro o un gato.

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