Hoy tocaba un lugar nuevo, la casa esférica. Se trataba de una casa cuya mayor estancia era de forma redonda, o mejor dicho esférica. Había más espacios aledaños y algunas terrazas también. Otras habitaciones, escaleras de madera… Pero la principal era la estancia esférica donde había una estructura de madera a ⅓ de la altura de la sala, que estaba a medio construir. Eran algunos tablones unidos como para hacer una tarima, pero no estaba completa. Luego había otros que llegaban más alto. Te podías subir a partes de las tarimas, pero estaba sin completar.
Todo ese espacio esférico estaba delimitado o contenido en una especie de esfera de rejilla metálica negra que tenía algunas puertas para entrar y salir. Pero tengo un recuerdo inconcreto de ese espacio. Me parece que no estaba completamente cerrado.
Teníamos gatos, que creo que eran los reales que tenemos ahora, pero no estoy convencida del todo. Estaba un poco asustada porque la casa era muy abierta y tenía muchos recovecos y habitaciones de todo tipo con ventanas y aberturas por las que se podían escapar o caer los gatos.
Ahora pienso si la estructura metálica dentro de esta casa esférica sería para que los gatos tuvieran un espacio grande donde estar, del que no pudieran caerse o escaparse y perderse.
No recuerdo mucho más.
Me llama la atención que últimamente estoy soñando con muchos lugares nuevos que no son mi antigua casa, la que siempre aparece en mis sueños de mil maneras. ¿Qué estaré queriendo decir, o en qué estaré pensando?
Para una vez que hay un sueño de zombies tan espectacular, me apena mucho no haber apuntado toda la historia nada más despertarme, porque a día de hoy está bastante olvidado todo. Pero era uno de esos sueños llenos de detalles, varias partes y una historia más que truculenta.
La cosa es que vivía en una realidad alternativa en la que había zombies. Y además eran clones de otras personas. Por ejemplo, hablaba con alguien por la calle. Y casi instantáneamente, yo estaba ya en otro lugar y allí se encontraba la versión zombie de aquella persona. Y no le había dado tiempo de «transformarse». Como tantas veces, en los sueños el mundo fantástico se rige por sus propias normas, que muchas veces se saben mientras estás dentro del propio sueño. Por lo que fuera, se ve que debe tardar bastante tiempo el proceso de «zombificación». Y entonces, claramente eran clones. Nadie sabe dónde iban a parar los originales, o si quedaban destruidos en el proceso.
También aparecía mi casera, vistiendo una especie de camisón blanco un poco extraño, y mi casa era «nueva». Quiero decir, que no era ni la actual, ni ninguna en la que haya vivido antes, ni tampoco ha aparecido antes en un sueño. Tenía una terraza grande, o bien daba a la calle. Pero una pared entera era de cristal y tenía en el centro una puerta, también de cristal, con los bordes redondeados y una especie de perfil metálico alrededor. La verdad es que recordaba a las puertas propias de los submarinos, pero transparente. Los zombies se acercaban a la casa, pero aún no podía verlos, y yo revisaba la puerta por todos los bordes, deseando que no pudiesen abrirla y entrar, y nos dejasen seguir con nuestras vidas en paz.
Pasaban muchas más cosas, pero no recuerdo casi nada. ¡Fue una película total! Increíble.
Los tubos azules perforados son los protagonistas de hoy. Hace tiempo que no soñaba con un mundo alternativo o tenía uno de esos sueños que parecen películas, pero esta noche ha habido uno nuevo.
Todo comenzaba con que mi madre tenía una persona que la cuidaba, una especie de asistenta para ayudarla un poco en todo. Además, el médico le había prescrito usar un andador. No era como esos que llevan algunas personas con dos mangos, con frenos y un espacio acolchado en el centro donde sentarse o poner algún objeto. Era ENORME. Tenía una estructura similar como base, pero además de esa base rectangular, partían unos vástagos a continuación y se unían en diagonal de forma que toda la estructura en sí se podía elevar y hacer las veces de grúa. Era un aparato bestial. Enorme. Pero todos lo mirábamos con naturalidad y nos parecía correcto.
Además de todo esto, habíamos cambiado la cerradura de la puerta por otra que tenía mayor seguridad y convertía la casa en una fortaleza inexpugnable. El instalador se fue y me puse a probarla. El único fallo era que, aunque la cerradura era durísima y la puerta quedaba totalmente cerrada y bloqueada, se salía el marco de la puerta. Bastaba hacer una ligera fuerza para abrirla, estando cerrada, para comprobar el funcionamiento, y que se desencajara. Sorprendentemente, la puerta en el sueño (con su marco y todo) no pesaba nada. Se salía de la pared, causando una nube de polvo y quedando los bordes astillados, pero podías sujetarla con una mano y zarandearla en el aire, como si nada. Que se salieran tan fácilmente era un inconveniente y me fastidiaba. Chasqueaba la lengua y miraba alrededor pensando cómo solucionarlo.
Estábamos en casa, pero resulta que estábamos en un sitio extranjero. Todo era polvoriento y colorido en el exterior del edificio. Había mucha gente pobre y yo, aún no sé por qué, me hacía pasar por una mujer americana para intentar hablar con la gente local y solucionar lo de la puerta.
Iba hablando con unas personas y otras en una especie de mercadillo, hasta que una niña habló conmigo. Resultó que hablaba español y rizando el rizo, yo me puse a hacer de americana hablando español con acento americano. La niña se hizo mi amiga, pero salió corriendo. Tenía el pelo largo, era menuda y la ropa le venía grande. Llevaba un vestidito malva y una chaqueta vaquera, con las mangas remangadas. Tenía el pelo negro, liso y escaso, y la piel morena. Era muy tímida y asustadiza.
Fui detrás de ella, medio perdiéndola todo el tiempo, y llegué a una casa, pero no la encontraba. En el lugar había una especie de tubos azules. Eran de color claro, azul celeste y estaban perforados con unos agujeros alargados, como rectángulos con ángulos redondeados. Como para que entrase el aire y la luz y diese menos miedo utilizarlos. Yo sabía que tenía que meterme en ellos para encontrar a la niña, que seguramente hacía rato se había metido para ir a alguna parte, me daban mucha claustrofobia. Los tubos azules perforados debían tener un diámetro de 60 centímetros, una vez dentro no había forma casi de moverse. Solo podías reptar por dentro y no había forma alguna de darse la vuelta.
El lugar estaba destartalado y polvoriento. Era como una cueva, pero no era natural, había edificios medio derruidos, un puente, agua en el suelo de tierra. Todo era naranja y amarillo, pero los tubos eran azules, limpios y nítidos. Había un camión allí abandonado y traté de llevarlo y conducir al lado de los tubos para seguirlos sin tener que usarlos, pero los tubos iban por sitios imposibles de seguir. Subían, bajaban, iban en todas las direcciones y un camión era un armatoste inútil en ese momento. Sabía que tenía que meterme, pero no tenía claro dónde acababan y qué podría pasarme.
Sentía mucho miedo pero al final me metí. Intenté reptar y agarrarme a las perforaciones para moverme, pero no lo conseguía. Tenía que dejarme llevar y los tubos me desplazarían sin hacer nada. Pero no quería rendirme a una incógnita, y luchaba por moverme yo, no ellos.
Cada vez iba más deprisa por los tubos azules perforados. Entendí que la apuesta estaba echada y sería lo que tuviera que ser. A veces iban hacia arriba, a veces hacia abajo, los giros eran de 90º, incluso hacían tirabuzones y espirales pero por algún motivo me absorbían hacía delante y yo seguía y seguía a través de ellos.
Después de mucho tiempo allí dentro, vi que salían hacia el espacio exterior. Yo no llevaba ningún tipo de escafandra o traje espacial y los tubos eran simples tubos de un material fino lleno de perforaciones regulares, sin más. Estaba bastante asustada y además podía ver el final del tubo. Se acababa no muy lejos y luego no había nada. Yo no sabía que iba a pasar, pero no podía parar ni dar la vuelta.
Quería dar la vuelta con todas mis fuerzas, pero era imposible girar dentro del tubo de lo estrecho que era y al final salí disparada hacia el vacío.
Después de un tiempo avanzando a toda velocidad por el vacío sin poder hacer nada ví una especie de estructura flotando, era como una nave espacial, Tenía partes transparentes, todo era azulado. Había diversos niveles y dependencias. Todo era curvado en su exterior y protegido con una especie de escudos transparentes.
Me fui acercando a esta nave y traté de agarrarme a ella cuando pasaba a su lado. De repente me paré y y entré dentro atravesando un material que parecía un escudo plástico, pero era blando y se podía atravesar como si no existiera o en vez de plástico estuviese hecho de una especie de luz.
Una vez dentro, encontré a la niña y al instalador de la puerta. Estábamos en una especie de sala muy iluminada, blanca y azulada. Él vestía un jersey grueso de color amarillo anaranjado y tenía la piel muy negra, el pelo muy rizado, pero no me queda claro en el sueño si es de raza negra o no, era un poco indefinido. Me muestran cómo funciona la tecnología de los tubos. Tomaban algún tipo de sustancia, que no recuerdo si era una pastilla, un líquido o un gas. Entonces la materia se volvía maleable y podías adaptarte a cualquier tipo de hueco.
Había un aparador con algo que parecía una botella de cristal transparente colocada de lado sobre una base. Entonces acercaba su mano y metía un dedo en el cuello de la botella. Una vez dentro, el dedo se desdibujaba, se rizaba, se hacía más grande y más pequeño, avanzaba hacia el interior de la botella enrollándose en sí mismo. El resto del cuerpo le seguía y de repente el chico estaba todo dentro de la botella. Podía manipular su cuerpo y dejaba solo la cabeza visible dentro de la botella para poder comunicarse mejor. Yo le miraba completamente asombrada y él, al ver mi cara, empezaba a reírse a carcajadas, porque yo no podía comprender que fuera posible algo tan simple y normal para ellos.
A continuación una simulación de estos tubos azules perforados que he podido crear con una IA.
Hoy soñé que mucha gente a mi alrededor daba positivo en toda clase de tests. Incluso algunos que no existen. Hay test combinados de Covid con Gripe A y B, pero yo soñaba que daban positivo en algo que tenía una «H», porque compartían el envase del test que se habían hecho por internet y ahí estaba el nombre, que no consigo recordar. Pero contenía una hache.
Tests, ninguno da positivo. Photo by Alex Koch on Pexels.com
Soñé con un gato encontrado, en vez de perdido. Estaba en mi antigua casa y aparecía un gato blanco en la terraza. Llevaba un collar de tela o tela plastificada mate, de cuadros escoceses en color blanco, azul y rosa o rojo. Tenía el pelo muy, muy corto, como si casi no tuviera, y estaba como gordito. Era my bueno y se dejaba coger sin problemas.
Estábamos en mi antigua casa, en la terraza, no sé si treparía desde el piso de abajo o algo así.
Pensamos estrategias para devolvérselo a su humano, como hacerle una foto tapando el collar y que quien preguntara por él nos describiera cómo era. Porque el gato encontrado no tenía ninguna manchita ni detalle especial para reconocerle.
No tengo ni idea de con quién estaba yo, supongo que era N, pero no estoy segura.
Recuerdo hablar con la veterinaria (de mi barrio actual, no el de la casa) por Whatsapp. Porque siempre que se pierde un perro o gato, envía un mensaje y lo encuentran rápido en general.
No sé cómo termina la historia, porque me desperté con lo del chat y no sé ni siquiera si lo enviaba o no.