About Carola Clavo

Me gusta tomar nota de mis sueños. Profesionalmente, me dedico al diseño gráfico. En lo personal, tengo múltiples aficiones, algunas a medio camino entre lo profesional y lo personal.

Práctica de coche y más cosas

Estábamos N y yo en un circuito de prácticas para coche que era de pago. Había un par de casetas en un barrio de una ciudad y el circuito estaba en las calles del barrio, señalizado, como si fuera Mónaco (por exagerar un poquito). El profesor salía también y competiría contra él. Así qué como estaba pagado decidimos que lo haría yo. Llevábamos mi viejo Peugeot 205 GTX.
Al salir no encontrábamos las señales y no pudimos hacer el circuito. Al ver al profesor, nos dijo que le debíamos una cantidad desorbitada de dinero, que habíamos «perdido» porque era como un juego de apuestas.
La secretaria nos dijo que era la primera vez que sucedía y que el profesor había estado haciendo círculos para que le pillásemos pero aún así no lo conseguimos. Yo tenía la sensación en el sueño de haber participado antes, hace mucho tiempo, y de que nos pasó lo mismo.
Luego recuerdo retazos del sueño. Estoy con María en la zona donde vivía de niña y hemos perdido el coche (otro, porque vamos en uno). Me paro en mitad de la calle que va hacia la plaza y dejo el coche ahí en medio. Luego hay una pelea enorme por el barrio, muchos bocinazos, coches y más cosas. También sueño con mi antigua casa un rato.

En otro sueño diferente estoy en el interior de una casa. Hay una pared altísima y escaleras, y la pared está forrada de un dibujo de papel azulado, en el que se ven recortados cajones y puertecitas de armarios que se abren. Dentro de los cajones hay collares de piedras grandes. En las puertecitas hay ropa y vestidos.
Alguien me explica que a los ricos y famosos les gusta transformar las cosas vulgares en exclusivas con esos «trucos» como papel pegado de seda, etc.

También me encuentro con mi antiguo jefe en otro sueño. Está cojo, va con una muleta y el encuentro es incómodo. En otro momento explica que quiere un coche «black», que eso lleva la gente con dinero y poder. Que él quiere aparentar estar en ese mundo, o bien lo está y quiere seguir esa idea como los demás.

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Un temporal de mar que no salpica

He soñado que estaba en un puerto y que al lado del mar, buscábamos a alguien. Subimos en un coche con dos chicos jóvenes y el mar subía y bajaba con fuerza, como una sábana de agua gigante, azul, oscura. Nos detuvimos y ellos hacían tonterías con el coche. Era descapotable, una especie de Jeep. Los chicos y el coche parecían sacados de una película de los años 80, por el peinado y su aspecto en general. Hacían bobadas conduciendo, y yo pensaba que nos caíamos por el borde del pantalán. Eran una especie de niños ricos que juegan a algo peligroso más allá de lo razonable.

Aunque el mar subía y bajaba cada vez con más fuerza, no salpicaba ni se mojaba la orilla. Realmente era como una lámina de goma que se ondulaba, con un tamaño desproporcionado, de un color indefinido, entre azul oscuro y verdoso.

Más tarde, un barco carguero enorme que estaba sobre el mar comenzó a subir y bajar en la superficie de aspecto gomoso que se ondulaba debajo, hasta que cedió a los movimientos y volcó por un costado, dándose la vuelta después. Aunque el mar pareciese una superficie uniforme y lisa, se comportaba como un elemento líquido, con la salvedad de que no salpicaba. El barco era enorme, muy largo. Después vi volcar un petrolero aún más grande.

Me dirigí a la sede de Iscomar para avisar, porque nadie parecía prestar atención al tema, y decían que sus barcos iban a salir igual, que no volcarían. Iscomar es una compañía naviera con la que hemos viajado varias veces en el pasado.

No dejo de asombrarme de las características del mar en mi sueño, de su color indescriptible, de que no salpicaba nunca. Tenía una consistencia extraña, como si la superficie no pudiera «romperse» y fuera muy denso, pero a la vez los barcos que volcaron sobre él se dieron a vuelta y quedaron boca abajo, mostrando la quilla.

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Naves submarinas y hoteles a investigar

A veces sueño que tengo que investigar cosas. He soñado que investigaba en un par de sitios curiosos.

Me hospedaba en un hotel con habitaciones enormes que tenían el aseo dentro, entre paredes de cristal. Parecía una pequeña oficina, no un aseo. Estaba allí con mi madre. En un momento dado empezábamos a encontrar cosas de un huésped anterior. Y resultaba que estaba desaparecido o muerto. Recuerdo encontrar el carnet del huésped y ponerme a investigar para averiguar quién era.

Más tarde soñaba con unos cuadernos que eran míos, de hace años, donde había dibujos y cosas apuntadas. Pero no eran reales, nunca he tenido esos cuadernos, aunque sí otros donde apuntaba toda clase de inventos, chismes y cosas que se me ocurrían. Éstos eran cuadernos de estilo americano, amarillos y rayados. Estaba con mis amigas y con una persona conocida de la actualidad, Triin, que es jefe del departamento de localización en una empresa mundial de software. Ella en la realidad no ha conocido nunca a mis amigas, y yo sólo he estado con ella en dos ocasiones, en dos congresos internacionales promovidos por su empresa.

En la última parte del sueño la historia se convertía en una aventura de acción en una nave sumergida. Por un momento pensé que se trataba de la entrega de la saga Zelda de Nintendo para 2013. La nave estaba abandonada y teníamos que encontrar cómo encenderla o investigar cómo funcionaba. Dentro había un gran tanque de agua con un graderío en un lateral y otras habitaciones. En el exterior, una escalera de acceso y unos agujeros indicaban que había que encontrar trozos de cable que meter por los agujeros y conectarlo todo para poner la nave en marcha y seguir adelante, aunque nadie sabía lo que iba a pasar después. La nave me parecía más bien un edificio submarino, porque tenía habitaciones y partes construidas con bloques de piedra, verdosos por el tiempo que llevaban abandonados, cubiertos de musgo.

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Sueños policiacos, aventuras y pistoleras

Hoy he soñado con una especie de serie de estilo policiaco. Había varios protagonistas: un chico, que creo que era Tom Cruise o muy parecido, una chica muy bajita que parecía japonesa a ratos, y otra hispana o negra, no sabría concretar más.

Hacían toda clase de misiones y recurrían a todo lo necesario para resolverlas: violencia, sexo, tiros, acrobacias, lo que fuera.
A veces parecía más un videojuego que una película. Por ejemplo, había que conducir un deportivo impresionante y pasar a través de un puente sobre un precipicio. Cuando el puente se rompía porque era frágil y el coche pasaba a demasiada velocidad, sólo quedaba pasar con él sobre las cuerdas y sogas que quedaban para cruzar. Absurdo, pero así era el sueño. También recuerdo otra historia en la que buscaban un material radiactivo en un centro comercial, y se iban cargando al personal molesto y escondiéndolo donde podían. He soñado otras veces con ese sitio y esos ascensores extraños, o tengo esa sensación. Una planta baja o sótano, de techo muy bajo, donde los ascensores son de metal naranja porque están pintados con minio, o algo así. Sin acabar. Las puertas son de metal macizo, pero delgadas, y con formas no regulares. Tienen una especie de pestañas que encajan, aunque no sellan el interior del exterior ni mucho menos. Las puertas por fuera están arañadas y sucias, como el suelo y las paredes. En las puertas hay rotulados números y textos. Los números grandes, los textos pequeñísimos, no puedo leerlos. Los ascensores son tres.

Toda la aventura empieza cuando yo pierdo mi bolso porque estoy de noche con una pandilla de amigos y todos vamos a bañarnos a la playa un poco bebidos. Al final pierdo mi bolso, o me lo roban, y necesito a alguien que lo solucione, y ellos aparecen.

Aunque son un chico y dos chicas, les llaman «las pistoleras» y es todo un poco Tarantinesco.

Recuerdo una escena donde se acaban de cargar a un vendedor del centro en la zona de aseos / ascensores y lo echan entre el hueco de las escaleras, donde queda atrapado porque es estrecho. Mientras muere por los disparos las chicas lo seducen y al final lo tiran por esa rendija, y llega alguien del centro a ver qué pasa. Una de las pistoleras está en la escalera, con el murete que protege del hueco de las escaleras justo delante, y es tan bajita, que al no ver sus piernas, la mujer que llega pregunta si está de rodillas, y así van sucediendo escenas y cosas, una tras otra. Pero no recuerdo más.

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Famosos y remolques

¿A quién no le gustaría soñar que está con un cantante que admira? Pues eso he soñado yo esta vez. Estábamos en clase, y en el grupito típico de cuatro amigos, uno de nosotros era Fernando Alfaro. Yo soñaba que pensaba cómo llamar su atención y que se fijara en mí.

Me encontraba en las escaleras de mi antigua casa, en el portal, y ahí es donde yo vivía. Por los escalones había ropa puesta y yo la elegía. También había alguna ropa que colgaba de unos cables sobre los escalones. Recuerdo además desayunar allí sentada a medio vestir y por la acera de en frente, ver pasar al príncipe Felipe y su mujer mirándome con envidia y deseando cambiarse por mí. Sin duda lo mejor del sueño que hasta ahora, ya es bastante increíble.

Más tarde, en la calle, mi vecino (no era un personaje famoso de milagro) me prestaba su coche, que era enorme, como una furgoneta, y además llevaba un remolque. Yo metía mis cosas, que eran un par de cajas y una maleta. Mientras volvía al portal a elegir mi ropa, dejaba el remolque desenganchado, y unos vecinos me lo robaban. Entonces llamaba a la policía y enseguida llegó allí una agente que al final decidió darme la razón.

A todo esto, se me había escapado el gato del portal (quiero decir, de mi casa), y como no lo encontraba volvía y estaba esperando allí, tumbada en el escalón de la entrada.

Recuerdo la ropa. Casi todo eran vaqueros y camisetas, y muchos me quedaban demasiado justos. Un par de camisetas eran sobre Mario Bros y videojuegos. Otras de música, y yo le preguntaba a Alfaro si le gustaba esta o aquella música a ver si coincidíamos en algo.

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